Argentina se consolidó como referente regional en hidrocarburos no convencionales y superó a Colombia en producción de petróleo al cierre de 2024.
Mientras la industria colombiana cerró diciembre con 755.469 barriles diarios, Argentina contabilizó 765.600 barriles por día, cifra que se amplió en junio de 2026 hasta 894.000 barriles diarios, frente a los 713.000 barriles de Colombia. En gas, la diferencia es aún mayor: Argentina produjo 5.600 millones de pies cúbicos diarios, ocho veces más que Colombia.
El motor de este avance ha sido la formación Vaca Muerta, que aporta el 68% del petróleo y el 63% del gas del país. Expertos como Juan David Orozco Montoya, ex Halliburton, destacan que el éxito argentino no depende solo del recurso geológico, sino de la combinación de tecnología, capital, infraestructura, talento especializado, regulación estable y capacidad institucional.
Mientras tanto, en Colombia el debate sobre el fracking sigue abierto. El nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella manifestó su interés en habilitar la actividad, pero enfrenta trabas legales.
El Consejo de Estado permite avanzar únicamente con los Proyectos Piloto Integrales de Investigación (PPII), bajo estrictas recomendaciones técnicas y ambientales. Sin culminar estos pilotos, el país no puede pasar a una fase comercial.
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Campetrol advierte que la experiencia argentina demuestra la necesidad de reglas claras, continuidad de políticas energéticas y articulación entre Estado, empresas y comunidades. En Argentina, esta estrategia permitió revertir años de déficit y alcanzar un superávit comercial energético de USD 2.684 millones en 2025.
La expansión de Vaca Muerta también generó una cadena de valor industrial. Programas como ProPymes de Tecpetrol y el Programa de Fortalecimiento de la Cadena Nacional Hidrocarburífera de YPF y el Gobierno nacional fortalecieron más de 5.000 pymes proveedoras, promoviendo innovación, sustitución de importaciones y empleo regional. Solo en Río Negro, los proyectos energéticos generaron USD 15.902 millones en compras a proveedores locales en el primer trimestre de 2026.
En el caso colombiano, el potencial identificado es significativo: se estima que los yacimientos no convencionales podrían aportar 8.234 millones de barriles de petróleo y 167.000 giga pies cúbicos de gas, equivalentes a cuatro veces las reservas probadas de crudo y 70 veces las reservas actuales de gas. Regiones como Puerto Wilches y Barrancabermeja serían las principales beneficiarias de un eventual desarrollo.