Tras el análisis exhaustivo de los datos obtenidos en el pozo Argerich-1, la industria offshore en la Cuenca Argentina Norte (CAN) entra en una fase decisiva de recalibración geológica. Si bien el primer pozo exploratorio no arrojó resultados comerciales, el consorcio liderado por YPF, Equinor y Shell confirmó que la información recolectada validó la existencia de un sistema petrolero activo a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata. Este “éxito técnico” ha permitido a las operadoras ajustar los modelos sísmicos 3D, preparando el terreno para una nueva perforación que se proyecta para finales de 2026.
1. El espejo de Namibia sigue vigente
El optimismo de las petroleras no es casual. Los descubrimientos masivos realizados recientemente en Namibia —cuenca que compartía geología con la Argentina antes de la separación de los continentes— siguen siendo el principal motor de inversión. Los geólogos consideran que los resultados del Argerich-1 ayudaron a descartar zonas estériles y a identificar nuevos “prospectos” con mayor probabilidad de acumulación de hidrocarburos. La apuesta ahora se centra en estructuras más profundas que podrían replicar el éxito africano en el Atlántico Sur.
2. Avances en los bloques CAN-107 y CAN-109
Mientras se define el próximo pozo en el bloque CAN-100, otras operadoras como QatarEnergy han intensificado el procesamiento de datos en bloques adyacentes. El objetivo de este 2026 es completar la caracterización ambiental y obtener las licencias necesarias para ampliar la frontera exploratoria. La escala de estas operaciones, donde cada pozo en aguas ultraprofundas demanda una inversión cercana a los USD 100 millones, requiere una precisión quirúrgica que solo el análisis de datos masivos y la inteligencia artificial están permitiendo alcanzar en esta etapa de “re-mapeo”.

3. El RIGI como garante del riesgo exploratorio
La continuidad de la exploración en la Cuenca Argentina Norte está estrechamente ligada al marco jurídico actual. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha sido fundamental para que las multinacionales mantengan sus compromisos de inversión a pesar de la incertidumbre inicial. Para el país, el offshore representa la oportunidad de sumar una “segunda Vaca Muerta” que no dependa exclusivamente de la infraestructura de transporte terrestre, permitiendo la carga directa de buques tanque para el mercado global.
La Visión de Runrún Energético:
En Runrún, sabemos que el offshore es una carrera de fondo, no de velocidad. El Argerich-1 no fue un fracaso, sino el costo de aprendizaje necesario para conocer nuestro mar profundo. Que las grandes operadoras del mundo sigan en el país recalibrando sus equipos demuestra que el potencial sigue allí. 2026 será el año de la “re-planificación” silenciosa, pero vital, para que Argentina se consolide definitivamente como un actor petrolero global de doble frente: continental y oceánico.
Por Redacción Runrún Energético