El proyecto de oro y plata Diablillos, operado por AbraSilver, obtuvo la aprobación ambiental de la provincia de Catamarca, sumándose al visto bueno otorgado previamente por Salta.
Con esta resolución, el proyecto queda completamente habilitado en ambas jurisdicciones y cierra la etapa de evaluación ambiental interprovincial, un requisito central para avanzar hacia las fases finales de ingeniería y estructuración financiera.
Diablillos se ubica en una zona limítrofe entre Salta y Catamarca y constituye uno de los desarrollos metalíferos de mayor escala en el altiplano argentino.
El proceso de aprobación incluyó la validación de las líneas de base ambientales, estudios hidrogeológicos, análisis geotécnicos, planes de manejo de agua, programas de monitoreo y evaluaciones de impacto social, además de la participación ciudadana requerida por la normativa de ambas provincias.
El proyecto cuenta con recursos combinados del orden de 213 millones de onzas de plata y 2 millones de onzas de oro, según las estimaciones más recientes de la compañía.
La configuración preliminar contempla una operación a cielo abierto con planta de procesamiento, pilas de lixiviación, botaderos, campamento, infraestructura eléctrica y caminos de acceso, en un entorno donde la logística y la disponibilidad de agua son factores determinantes para la ingeniería final.
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Con la aprobación ambiental completa, AbraSilver concentrará sus esfuerzos en el Estudio de Prefactibilidad (PFS), que incluye la optimización del diseño de mina, la definición del método de explotación, estudios geotécnicos avanzados, análisis de secuencia de explotación y la actualización de recursos.
La empresa también trabaja en la planificación de obras y en la estructuración del financiamiento necesario para la futura construcción.
Diablillos cuenta además con la aprobación nacional para incorporarse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lo que otorga estabilidad fiscal y beneficios tributarios relevantes para proyectos de capital intensivo.
La combinación entre habilitación ambiental completa y marco fiscal definido reduce el riesgo regulatorio y permite avanzar hacia las etapas de factibilidad y evaluación económica.
El proyecto se posiciona como uno de los desarrollos metalíferos de mayor escala en el país para la próxima década, en un distrito donde la competitividad de costos, la disponibilidad de infraestructura y la certidumbre regulatoria son factores centrales para la toma de decisiones de inversión.