La construcción de la salida marítima de Vaca Muerta en Río Negro avanza con una flota creciente de buques especializados que ejecutan las obras offshore del sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
El proyecto, impulsado por un consorcio integrado por YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol y Shell, combina infraestructura terrestre, ductos submarinos y monoboyas de carga diseñadas para ampliar la capacidad exportadora del país.
El esquema contempla un oleoducto terrestre de más de 600 kilómetros que conecta la cuenca neuquina con Punta Colorada, donde se construye la terminal marítima. Desde allí parte un tramo submarino que desemboca en dos monoboyas ubicadas en mar abierto, preparadas para operar con buques tanque de gran porte.
Esta infraestructura permitirá evacuar crudo neuquino sin depender de ampliaciones adicionales del sistema troncal de Oldelval.
En las etapas iniciales de obra operaron embarcaciones de instalación offshore como el Skandi Hera, el Skandi Patagonia, el BG Warrior y la plataforma modular Combifloat C7.
Estas unidades realizaron trabajos de fondeo, colocación de anclas, tendido de cadenas y montaje de estructuras submarinas que conforman la base del sistema de amarre de las futuras monoboyas. Su intervención permitió preparar el lecho marino para recibir la cañería y los equipos de carga.
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El movimiento logístico se intensificó con el arribo del buque Athanasia al puerto de San Antonio Este, que transportó más de 700 caños de acero destinados al tramo submarino del oleoducto. Este componente es crítico: la cañería debe soportar condiciones de presión, corrosión y dinámica marina propias del Golfo San Matías.
El desembarco marcó el inicio visible del tendido del ducto que conectará la infraestructura terrestre con la operatoria offshore.
En las próximas etapas se prevé la intervención del DLV Seminole, una embarcación especializada en instalación de ductos submarinos. Su operación será determinante para completar la conexión entre el sistema terrestre y las monoboyas, en una de las fases más complejas del proyecto.
El Seminole está preparado para realizar soldaduras, inspecciones y pruebas de integridad en condiciones de mar variable, lo que permite avanzar en tramos continuos de cañería con precisión técnica.
La infraestructura marítima del Golfo San Matías no se limita al petróleo. También incorpora equipamiento asociado a proyectos de gas natural licuado. La sociedad entre Adani y Meridian prevé remolcadores, embarcaciones de apoyo offshore y unidades de transporte de personal para las operaciones vinculadas a Southern Energy.
Estas unidades permitirán asistir a las plataformas flotantes de licuefacción y a los buques que operen en la zona.
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A esto se suman las unidades flotantes de licuefacción Hilli Episeyo y MK II, que procesarán gas proveniente de Vaca Muerta para su exportación. Las FLNG permiten convertir gas en GNL directamente en el mar, sin necesidad de plantas terrestres.
Su incorporación posiciona al Golfo San Matías entre los pocos puntos de América del Sur con capacidad de exportar GNL desde instalaciones marítimas.
El sistema se completa con los buques tanque que operarán desde las monoboyas de Punta Colorada. La infraestructura está diseñada para recibir embarcaciones tipo Aframax y Suezmax, que podrán cargar crudo neuquino con destino a mercados internacionales.
La profundidad del área de fondeo y el diseño del sistema de amarre permiten operar con ventanas climáticas amplias, reduciendo tiempos de espera y aumentando la eficiencia logística.
La integración entre el oleoducto terrestre, el ducto submarino, las monoboyas y la flota especializada configura un nodo marítimo que conecta directamente la producción de Vaca Muerta con el comercio global.
El Golfo San Matías se consolida así como un punto estratégico dentro de la infraestructura energética argentina, con capacidad para absorber el crecimiento de la producción y sostener un esquema exportador de escala.