Los precios del petróleo iniciaron la semana con alzas moderadas, impulsados por la falta de avances en las negociaciones de paz en Medio Oriente. El Brent cotizó a USD 89,44/barril (+1,04%) tras alcanzar un máximo intradía de USD 89,68, mientras que el WTI avanzó a USD 82,95/barril (+0,67%).
Ambos contratos acumularon más del 5% de suba la semana pasada, tras los ataques a buques cisterna de Adnoc en el estrecho de Ormuz y a una refinería de Saudi Aramco.
A nivel de mercado, los operadores señalaron que las cotizaciones se mantienen cerca de los 90 dólares por barril, reflejando más la percepción de riesgo que interrupciones reales en el suministro. La ausencia de un cierre efectivo del estrecho de Ormuz o de Bab el-Mandeb limita la magnitud de las alzas, aunque la volatilidad sigue siendo elevada.
Por su parte, Irán confirmó que no reanudará conversaciones con Estados Unidos, mientras mantiene negociaciones con Omán sobre la reapertura de Ormuz. El presidente estadounidense Donald Trump instó a los ciudadanos a aceptar precios de gasolina más altos mientras continúe el conflicto.
En cuanto al tránsito marítimo, los datos de Kpler mostraron una fuerte caída en el tráfico por Ormuz: cinco buques cruzaron el sábado y ninguno el domingo, frente a los 31 registrados el fin de semana anterior. Esta ralentización refuerza la percepción de riesgo en el mercado global de crudo.
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Mientras tanto, fuentes comerciales reportaron que Adnoc vendió al menos 14 millones de barriles de crudo al contado a refinerías asiáticas con primas en su última licitación. Saudi Aramco, en tanto, sufrió ataques en una refinería, lo que elevó la tensión regional y la incertidumbre sobre la estabilidad de la oferta.
De acuerdo con los analistas, es poco probable que los precios suban sustancialmente sin una interrupción grave del flujo de crudo. Un cierre prolongado de Ormuz podría disparar las cotizaciones, mientras que un acuerdo diplomático que permita reabrir el estrecho provocaría una caída pronunciada.
En el plano regional, para Argentina y países vecinos, precios cercanos a los 90 dólares por barril implican mayor presión sobre costos energéticos e industriales. La volatilidad internacional se convierte en un factor crítico para la planificación de importaciones y refinación.
En conclusión la volatilidad geopolítica continúa siendo el principal factor de riesgo para el mercado global de hidrocarburos, en un contexto de transición energética donde la seguridad de suministro se mantiene como prioridad para gobiernos y empresas.