A través del DNU 49/2026, el Poder Ejecutivo oficializó la prórroga de la emergencia energética hasta el 31 de diciembre de 2027 y puso en marcha un cambio histórico en el abastecimiento invernal: la importación de Gas Natural Licuado (GNL) pasará a manos de operadores privados. Con esta medida, el Estado busca profundizar la desregulación del sector y delegar la responsabilidad operativa en el mercado, bajo un sistema de precios máximos referenciados internacionalmente.
1. El fin del monopolio operativo de Enarsa
La Secretaría de Energía llamará a un concurso competitivo para seleccionar a un comercializador privado (trader) que se encargue de la compra, logística y regasificación en la terminal de Escobar. De esta manera, Enarsa se retira de la intermediación comercial directa. No obstante, el decreto establece que la empresa estatal actuará como “garante de última instancia”, retomando la importación de inmediato si el sector privado no logra cubrir la demanda proyectada para los meses de pico de consumo.

2. Precios máximos y abastecimiento crítico
Para evitar distorsiones en el mercado interno, el Gobierno fijará precios de referencia basados en marcadores globales (Henry Hub o JKM) más costos logísticos auditados. Esta transición reconoce que, a pesar del crecimiento de la producción en Vaca Muerta, las limitaciones actuales en la infraestructura de transporte obligan a seguir dependiendo del GNL importado para cubrir la demanda prioritaria durante los inviernos de 2026 y 2027.
3. Facultades extendidas para tarifas y entes
La prórroga de la emergencia otorga al Ministerio de Economía el marco legal para continuar con la readecuación de tarifas y mantener la intervención en los entes reguladores (ENRE y ENARGAS) hasta que se concrete la unificación en un solo organismo. El decreto fundamenta la medida en la necesidad de garantizar la continuidad de los servicios públicos y fomentar las inversiones privadas necesarias para normalizar el sistema de transporte y distribución.
La Visión de Runrún Energético:
Este DNU es la pieza final para “limpiar” el rol del Estado en la balanza comercial energética. En Runrún, advertimos que pasar la importación de GNL a manos privadas es una prueba de fuego para la confianza del mercado: el éxito dependerá de que el precio máximo fijado por el Gobierno sea lo suficientemente competitivo para los grandes jugadores globales. Es, en esencia, el cierre de una etapa donde el Estado asumía el riesgo total de la escasez, trasladando ahora esa responsabilidad al sector privado bajo reglas de mercado.
Por Redacción Runrún Energético