Histórico fallo contra Shell en La Haya

Por primera vez en la historia, un juez penaliza a Royal Dutch Shell, una de las cinco grandes industrias del petróleo, el gas y los productos químicos con ingresos anuales de 180.500 millones de dólares. La firma anglo-neerlandesa Shell recibió la denuncia de parte de organizaciones ambientalistas para frenar sus actividades contaminantes en el mundo y ahora está obligada a reducir sus emisiones de CO2 en un 45% en los próximos diez años.
La compañía fue denunciada ante La Haya en abril de 2019 por organizaciones ambientalistas tales como: Action Aid Países Bajos; Both ENDS; Fossil Free Países Bajos; Greenpeace Países Bajos; Jóvenes Amigos de la Tierra Holanda (Waddenvereniging) y más de 17.000 ciudadanos de aquel país. La denuncia se debe al incumplimiento del Acuerdo de París en 2016 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y por ser causante del cambio climático peligroso.
Se trata de la primera vez que una empresa contaminante es condenada. El 26 de mayo la jueza Larisa Alwin, del Tribunal Penal Internacional (TPI), dictaminó que la empresa deberá reducir sus emisiones de CO2 en un 45% antes de 2030 y cumplir con lo pactado, y que Shell también es responsable de las emisiones de sus clientes y proveedores. Antes del fallo, el objetivo de reducción de emisiones de Shell era del 20% para 2030.
Donald Pols, director de Amigos de la Tierra Países Bajos, una de las organizaciones querellantes enfatiza «Esta es una victoria monumental para nuestro planeta, para nuestras/os hijas/os y es un hito en pos de un futuro habitable para todas y todos. El tribunal no dejó lugar a dudas: Shell es causante del cambio climático peligroso y debe cesar inmediatamente su comportamiento destructivo».
La Haya encontró que la contaminación generada por la compañía viola los derechos humanos, principalmente el derecho a la vida y a la vida familiar sin perturbaciones, según informó la organización, y la petrolera deberá cumplir la sentencia de inmediato.El tribunal dijo que «La política climática de Shell no es concreta y está llena de condiciones, por lo que no resulta suficiente. La conclusión del tribunal es, por lo tanto, que Shell está en peligro de violar su obligación de reducir y, por lo tanto, el tribunal emitirá una orden».
Para cerrar Sara Shaw, de Amigos de la Tierra Internacional agregó. «Esta victoria es un hito para la justicia climática. Ojalá este fallo de lugar a más litigios climáticos contra las grandes empresas contaminadoras para obligarlas a cesar de extraer y quemar combustibles fósiles. Es una victoria de los pueblos del Sur Global que ya enfrentan impactos climáticos devastadores».