El debate por el esquema de peajes en la Hidrovía Paraguay–Paraná dejó de ser un asunto limitado al transporte de granos y pasó a involucrar directamente a la logística energética de Paraguay.
La adjudicación del tramo argentino de la Vía Navegable Troncal a Jan De Nul y Servimagnus reabrió la discusión sobre los valores que deberán abonar las embarcaciones y sobre el impacto acumulado que esos cargos pueden generar en las cadenas de importación de combustibles, insumo crítico para la economía paraguaya.
El peaje vigente, de USD 1,30 por tonelada de registro neto, es cuestionado por gremios del transporte y la industria, que advierten que la relación entre tarifa, inversiones y servicios prestados no resulta proporcional.
En paralelo, actores del sector señalan que Argentina analiza un esquema escalonado que podría iniciar en USD 3,80/TRN y alcanzar un techo de USD 5,78/TRN, valores que forman parte de conversaciones técnicas y no constituyen aún una decisión definitiva.
Para Paraguay, país sin salida al mar, la Hidrovía es el corredor esencial para movilizar exportaciones y para ingresar combustibles, derivados del petróleo y otros insumos estratégicos.
Un aumento en el peaje no determina por sí solo el precio final de los hidrocarburos, pero puede sumarse a otros cargos fluviales, portuarios y operativos, incrementando el costo total de importación y presionando la estructura de abastecimiento del mercado interno.
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Organizaciones vinculadas al transporte fluvial, la industria y el comercio exterior reclamaron que cualquier tarifa responda a una metodología verificable y proporcional a los servicios efectivamente prestados, y advirtieron que la discusión no puede limitarse a una negociación entre privados.
Para los gremios, el análisis debe contemplar el costo integral de movilizar la producción desde el origen hasta los mercados internacionales y, en sentido inverso, el ingreso de insumos críticos para la economía paraguaya.
El Gobierno de Santiago Peña optó por no intervenir directamente en la negociación, bajo el criterio de que Argentina considera el peaje un asunto entre usuarios y el concesionario del tramo.
Sin embargo, la falta de definiciones genera preocupación en empresas que dependen de la Hidrovía para sostener operaciones sensibles y que enfrentan un escenario donde la acumulación de tarifas puede afectar la competitividad logística del país.
En el caso de los combustibles, la incertidumbre adquiere una relevancia particular. La cadena de abastecimiento paraguaya está condicionada por múltiples variables —fletes marítimos y fluviales, costos de almacenamiento y distribución interna— y cualquier incremento en los gastos de navegación puede sumar presión sobre un sistema que no dispone de alternativas equivalentes a la Hidrovía para garantizar el ingreso de productos esenciales.