Buenos Aires, agosto 2026. Un nuevo informe de Boston Consulting Group (BCG) advierte que hasta el 80% de las mayores compañías de petróleo y gas enfrentarán caídas significativas de producción hacia 2040.
En este escenario, la longevidad de los portafolios se convierte en un factor estratégico para sostener una transición energética ordenada y abre oportunidades para activos de clase mundial como Vaca Muerta.
El estudio, titulado Securing the Oil and Gas Resources of the Future, señala que la mayoría de las empresas registrarán reducciones de entre el 20% y el 50%, mientras que un grupo más reducido podría perder hasta el 60% de su producción. La presión sobre la sostenibilidad, la seguridad y la asequibilidad energética se intensifica por la menor reinversión en exploración durante la última década y por una demanda de hidrocarburos más persistente de lo previsto.
Para Argentina, los hallazgos del informe cobran especial relevancia en un momento en que el desarrollo de Vaca Muerta continúa consolidándose como motor de crecimiento del sector energético. Según Leonardo De Lella, Managing Director & Partner de BCG, “la longevidad de los portafolios vuelve a convertirse en una prioridad estratégica. Para Argentina, este desafío coincide con la oportunidad de consolidar el desarrollo de un recurso de clase mundial como Vaca Muerta y convertirlo en producción competitiva y sostenible en el tiempo”.
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El informe destaca que la tecnología será clave para extender la vida útil de los activos y mejorar los factores de recobro en shale, que podrían duplicarse hasta alcanzar aproximadamente un 15%. También subraya que el 45% del valor presente neto de los recursos líquidos aún disponibles en el mundo se encuentra en mercados controlados por los Estados, lo que exigirá marcos regulatorios claros y socios con capacidades técnicas diferenciales.
La conclusión de BCG es que contar con recursos, por sí solo, no garantiza una ventaja competitiva. Las compañías que se destaquen serán aquellas capaces de renovar sus portafolios de manera coherente con sus capacidades técnicas, su posición financiera y su estrategia de largo plazo. Para Argentina, esto implica seguir fortaleciendo la competitividad y las capacidades tecnológicas alrededor de activos estratégicos como Vaca Muerta.