Mendoza se consolidó como uno de los principales territorios del país en la adopción del autodespacho de combustibles y alcanzó 20 estaciones habilitadas, lo que la ubica como la segunda jurisdicción con mayor cantidad de puntos de carga autogestionada, detrás de Córdoba (27) y por encima de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (19).
El avance se produce a poco más de un año de la habilitación nacional de la modalidad y refleja la decisión de la red de YPF de expandir esta tecnología en la provincia.
La petrolera estatal domina ampliamente el segmento a nivel federal, con 179 de las 181 estaciones autorizadas para operar bajo autodespacho. Su esquema de consignación facilita la incorporación de surtidores autogestionados y explica la velocidad de despliegue en Mendoza, donde la implementación no se concentró únicamente en el área metropolitana.
La expansión alcanzó zonas estratégicas del sur provincial, con San Rafael como nodo relevante por su actividad turística y logística, lo que demanda alternativas ágiles de abastecimiento para residentes y visitantes.
En la mayoría de los establecimientos mendocinos, el autodespacho funciona en horarios específicos, principalmente durante la banda nocturna, aunque algunas estaciones ya operan bajo esta modalidad durante las 24 horas.
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El sistema fue diseñado para convivir con la atención tradicional del personal de playa y apunta a reducir tiempos de espera, mejorar la rotación de surtidores y optimizar la operatoria en momentos de alta demanda.
El despliegue provincial contrasta con las asimetrías regulatorias que persisten a nivel federal. Aunque el Gobierno nacional habilitó el autodespacho mediante el Decreto 46/2025, la normativa mantuvo la potestad de cada provincia para adherir o limitar el sistema.
Esto generó que jurisdicciones de alto volumen, como Buenos Aires, además de La Pampa y Jujuy, mantengan la prohibición por legislación local, lo que restringe la expansión de la modalidad en corredores de tránsito clave.
La posición alcanzada por Mendoza confirma su rol como territorio activo en la modernización del expendio de combustibles y evidencia el impacto operativo de la estrategia de YPF para ampliar la infraestructura de autogestión.
La combinación de habilitación regulatoria, despliegue territorial y adopción tecnológica configura un cambio relevante para la red de estaciones y para los usuarios que demandan mayor disponibilidad y tiempos de atención más eficientes.