El gobierno de Neuquén avanzó el 27 de agosto en un acuerdo binacional con autoridades de la región chilena del Biobío para que el gas de Vaca Muerta tenga salida hacia el Pacífico. La iniciativa busca convertir a Biobío en plataforma logística y portuaria para exportar energía argentina.
Durante el encuentro realizado en Concepción, el gobernador Rolando Figueroa destacó que “la integración tiene que ser una realidad” y subrayó que el momento es oportuno para consolidar vínculos energéticos con Chile. La propuesta incluye obras de conectividad vial y la reactivación del Gasoducto del Pacífico, con capacidad de 7 millones de m³ diarios.
En este marco, el ducto —actualmente subutilizado— podría convertirse en un eje estratégico para ampliar la demanda del gas neuquino. La pavimentación de pasos internacionales como Pichachén y la construcción de más de 200 km de rutas forman parte del plan de infraestructura que permitiría reducir costos de transporte y mejorar la competitividad exportadora.
Para Neuquén, la salida al Pacífico representa una oportunidad de diversificar mercados y consolidar divisas. La provincia ya registra un crecimiento sostenido en producción de hidrocarburos no convencionales, y la posibilidad de exportar gas directamente a Chile abre nuevas perspectivas para las empresas operadoras.
Por otra parte, el proyecto contempla mesas de trabajo bilaterales entre ministerios de energía y autoridades provinciales, con el objetivo de definir plazos, condiciones regulatorias y mecanismos de financiamiento. La coordinación institucional es clave para garantizar que las obras se concreten y que el gas pueda llegar a los puertos chilenos.
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En términos económicos, la reducción del costo de transporte de US$15 a US$6 por millón de BTU permitiría mejorar la rentabilidad de proyectos de shale y atraer nuevas inversiones. Este diferencial refuerza la importancia de contar con infraestructura adecuada para aprovechar el potencial exportador de Vaca Muerta.
La experiencia histórica de integración gasífera entre Argentina y Chile en la década de 1990 sirve como antecedente, aunque las condiciones actuales son distintas: Vaca Muerta ofrece reservas de gran magnitud y Chile demanda energía para sostener su crecimiento industrial.
Así, el acuerdo Neuquén–Biobío se presenta como un destrabe estratégico que puede redefinir la logística energética regional. La concreción de obras viales y la utilización plena del Gasoducto del Pacífico serán determinantes para que el gas neuquino llegue de manera competitiva a los mercados internacionales.