El informe de febrero de 2026 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) registró el incremento más significativo de producción energética regional en más de una década. La extracción de petróleo aumentó 27% interanual y la de gas natural avanzó 30%, con dos polos como responsables principales del desempeño: Vaca Muerta en Argentina y el Presal en Brasil.
La formación neuquina consolidó su rol como centro de hidrocarburos no convencionales en América Latina. El shale oil aportó buena parte del crecimiento petrolero regional y el shale gas volvió a ubicar a Argentina entre los mayores productores del continente.
El informe destaca que la productividad de algunas áreas de Vaca Muerta se equipara a la de yacimientos de referencia en Estados Unidos, con tasas iniciales elevadas, eficiencia de fractura y declinos controlados que sostienen la competitividad de los desarrollos.
Brasil, por su parte, continúa expandiendo la explotación offshore en aguas profundas. El Presal mantiene niveles de productividad que pocos proyectos igualan a escala mundial y sostiene incrementos continuos de producción.
La combinación de shale argentino y offshore brasileño configura un cambio estructural: la región ya no depende exclusivamente de productores tradicionales y cuenta con dos motores capaces de sostener aumentos de volumen apoyados en inversión, tecnología y mejoras operativas.
El informe también analiza el comportamiento del comercio intrarregional. Las importaciones de petróleo dentro de América Latina crecieron, favorecidas por una mayor disponibilidad de crudo regional, pero las exportaciones no acompañaron esa tendencia. La mayor parte de los barriles se destinó a mercados externos con contratos consolidados, mayor capacidad de refinación y condiciones comerciales más competitivas.
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El gas natural muestra un patrón similar: pese al aumento de producción, las importaciones intrarregionales perdieron participación frente al suministro proveniente de otros continentes, impulsado por la mayor disponibilidad de GNL y la baja de los precios internacionales.
OLACDE identifica además el aporte de otros productores. Venezuela continúa entre los tres mayores productores de petróleo de la región, aunque su desempeño sigue condicionado por limitaciones operativas y financieras. Trinidad y Tobago mantiene un rol estratégico en gas natural por su industria de licuefacción y exportación de GNL.
Perú sostiene una participación relevante impulsada por la producción de Camisea. Bolivia atraviesa un período de menor disponibilidad de reservas y menores volúmenes exportables, mientras Colombia y Ecuador mantienen una presencia acotada pero significativa para el abastecimiento interno y el equilibrio energético regional.
El informe concluye que el crecimiento simultáneo de Vaca Muerta y el Presal redefine el mapa energético latinoamericano y explica el salto de producción registrado en febrero.
La región cuenta con dos polos capaces de sostener incrementos de volumen, mientras el comercio intrarregional continúa condicionado por infraestructura, capacidad de refinación y precios internacionales del gas y el petróleo.