Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras firmaron un memorando de entendimiento por dos años para analizar proyectos conjuntos de exploración y producción de petróleo y gas, con foco en el Golfo de México.
El acuerdo se anunció en un contexto en el que Pemex enfrenta una caída sostenida de producción y un nivel elevado de endeudamiento, mientras Petrobras mantiene una posición consolidada en operaciones de aguas profundas.
La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, afirmó que “estamos interesados en la exploración en el Golfo de México mexicano”, al destacar la experiencia de la compañía brasileña en la explotación de yacimientos en aguas profundas y ultraprofundas. La porción mexicana del Golfo permanece menos desarrollada en comparación con el sector estadounidense, que es uno de los principales polos offshore del mundo.
El director general de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, señaló que el acuerdo abre la posibilidad de “optimizar y aumentar la producción en aguas profundas”, un segmento donde la petrolera mexicana busca ampliar capacidades técnicas y operativas. Carpio asumió la conducción de Pemex en mayo, en un período marcado por la necesidad de recuperar niveles de producción y gestionar los efectos de un derrame ocurrido a comienzos de año.
El entendimiento bilateral se inscribe en un marco de cooperación energética entre México y Brasil. En mayo, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva mencionó que la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum había solicitado asistencia técnica de Petrobras para proyectos en aguas profundas. Durante ese intercambio, Lula afirmó: “Formemos una asociación con Pemex y vayamos al Golfo de México a ver si nuestro amigo Trump se va a meter con Petrobras explorando en aguas a 2.500 metros de profundidad”.
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El acuerdo también generó reacciones de organizaciones ambientales. Voceros de Greenpeace Brasil cuestionaron la expansión de la exploración en aguas profundas y recordaron el antecedente del derrame ocurrido en 2010 en el Golfo de México, cuando la explosión de una plataforma de BP provocó uno de los mayores desastres ambientales de la industria.
El memorando establece una instancia de cooperación técnica entre ambas petroleras para el intercambio de información, estudios geológicos y análisis de viabilidad en uno de los entornos offshore más relevantes del hemisferio.