Durante la jornada del miércoles 12 de agosto de 2026, los precios del petróleo se mantuvieron en un rango estrecho. El Brent para entrega en octubre cerró en US$88,98 (+0,08%), mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para septiembre se ubicó en US$83,27 (+0,08%).
El mercado internacional opera bajo la tensión del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de crudo. Irán mantiene un bloqueo sobre la zona, mientras Estados Unidos asegura tener control “total”, lo que genera incertidumbre en los flujos de exportación.
En contraste con las cifras oficiales de Washington, que estiman cerca de 9 millones de barriles diarios en tránsito, la Agencia Internacional de Energía (AIE) calcula que el mercado sigue privado de 8,3 millones de barriles diarios de producción del Golfo. El ministro de Energía Chris Wright incluso sostuvo que más de 20 millones de barriles salieron de la región en un solo día.
Por su parte, la OPEP y la AIE redujeron sus previsiones de demanda mundial para 2026. La AIE advirtió que sólo una desescalada permitiría una reanudación progresiva de los flujos y la reconstrucción de inventarios globales hacia 2027.
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En Estados Unidos, la reserva estratégica de petróleo cayó por debajo de los 300 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1983. El informe semanal de la EIA indicó además que las importaciones de crudo alcanzaron su mayor nivel desde noviembre de 2024, impulsadas por un aumento de entregas desde Venezuela.
El mercado se mantiene en un rango estrecho, atrapado entre la restricción de oferta en el Golfo y la necesidad de abastecimiento en las principales economías. Las cotizaciones conservan las ganancias acumuladas en los últimos siete días, pero sin dirección clara.
La cadena de causalidad se expresa en la secuencia de hechos: el bloqueo en Ormuz restringe la oferta, los precios se mantienen estables pero tensionados, las reservas estratégicas de Estados Unidos caen a mínimos históricos, las importaciones desde Venezuela aumentan y los organismos internacionales ajustan sus previsiones de demanda.
Con este escenario, el petróleo refleja la fragilidad del sistema energético global frente a la geopolítica y la dependencia de rutas críticas de suministro.