Petróleo: Los cambios en el convencional en Chubut y Santa Cruz

¿Qué pasa con esos yacimientos tradicionales de la cuenca de San Jorge? ¿Tienen potencialidades o pueden caer en el abandono? Una mirada productiva sobre los recursos.
En otras oportunidades ya hemos hablado sobre la industria petrolera, pero haciendo foco en la explotación de los recursos no convencionales, como Vaca Muerta. Sin embargo, la historia de Argentina con los hidrocarburos data de hace 117 años cuando un 13 de diciembre (mañana es el Día Nacional del Petróleo) se encontró el primer yacimiento explotable en Comodoro Rivadavia, Chubut.
La zona del hallazgo es una de las tres cuencas petroleras de la Patagonia: la San Jorge, que recorre desde la cordillera de los Andes hasta aguas adentro del golfo homónimo, atravesando por completo las provincias de Chubut y Santa Cruz. Y a diferencia de la cuenca neuquina, donde se encuentra Vaca Muerta, por el momento todos los yacimientos explotados en esta región son convencionales.
Convencionales, pero no constituyentes (cuak). Esas cigüeñas de metal que ves al costado de la ruta cuando transitás por algunas provincias patagónicas o por Mendoza son la segunda etapa de la explotación de los hidrocarburos convencionales. Imaginate un piletón bajo tierra que tiene gas y petróleo, al que le hacés una perforación y, por diferencia de presión con respecto a la superficie, empiezan a salir los hidrocarburos.
Esto es la recuperación primaria. Después, como la botella de gaseosa, pierde presión entonces hay que bombear el pozo –para eso la cigüeña– e inyectarle agua, lo que se llama recuperación secundaria. Con esos dos mecanismos se extrae aproximadamente el 40% de los hidrocarburos que hay en el pozo, más adelante volvemos al otro 60%.
Ahora bien, desde 2015 comenzó de forma incipiente la explotación de hidrocarburos no convencionales (Vaca Muerta), que al ir madurando y conociéndose el yacimiento y las tecnologías a aplicar resultó ser de mucho mayor productividad para las grandes empresas. ¿Por qué digo las grandes? Porque hace falta un mayor de capital invertido en el no convencional (shale oil) respecto al tipo tradicional.
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De esta manera, el foco de las operadoras más conocidas estuvo puesto en Vaca Muerta y de a poco se fueron alejando del mundo de la cuenca San Jorge y del resto. Ojo, siguen produciendo, pero la producción de petróleo no convencional ya superó este año al otro y todo indica que la tendencia va a seguir creciendo los próximos años. Esta situación es aún mayor en el caso del gas, ya que Vaca Muerta está más enfocado a ese hidrocarburo.
Cambia, el petróleo cambia
Poco a poco, el viraje de las inversiones hacia los no convencionales significó un cambio en la relevancia de las provincias productoras. Mientras que Chubut fue históricamente la provincia de mayor producción, seguida por Neuquén y Santa Cruz, a partir de 2020 la segunda pasó al primer lugar y en 2023 produjo en promedio casi 3 veces más petróleo por día que Chubut.
En este marco, YPF anunció en febrero su plan de gestión 4×4 con el objetivo de cuadruplicar el valor de la compañía en cuatro años. Para eso, planea abandonar los pozos maduros, de los que es más costoso extraer hidrocarburos, para volcarse al no convencional, pasando de producir 50% de cada tipo a un 80% de shale oil en Vaca Muerta.
Eso significa desprenderse de parte de las áreas que poseía en la cuenca San Jorge, aunque no de todas. El objetivo es vender zonas maduras que implican un alto costo, pero quedarse con otras convencionales –al menos por ahora– con una rentabilidad importante como Manantiales Behr. ¿Y con el resto qué va a pasar? Por ejemplo, otros dos yacimientos importantes como Cañadón Perdido y El Trébol se los vendieron a PECOM, una empresa del grupo Pérez Companc.
Entonces, la gran pregunta que debemos hacernos es qué queda para Chubut y para Comodoro Rivadavia si las grandes inversiones viran hacia Vaca Muerta. Para eso hablamos con Federico Ponce, geólogo y ministro de Hidrocarburos de la provincia.
–¿Cuál es la situación actual de Chubut?
–Lo primero a entender es que ya tenemos casi 120 años de explotación hidrocarburífera en la provincia y que en todo ese tiempo se han realizado actividades de exploración en toda la provincia, no solo en la cuenca, por lo que se fue generando un grado de conocimiento general de los reservorios y la geología. Se sabe bien lo que hay por hacer, pero también ese conocimiento condiciona la existencia de nuevos grandes yacimientos. Es difícil que haya nuevos descubrimientos como lo fueron Perales o Cañón Seco porque ya se exploró muchísimo.
–¿Y qué futuro posible hay?
–Donde sí hay oportunidades para sostener y aumentar la producción es en lo que se conoce como nearfield y en la recuperación terciaria. El primero es hacer exploraciones cercanas a los yacimientos que ya se conocen y explotan o más abajo de lo que actualmente se está explotando. Con poco riesgo uno podría extender la frontera de los yacimientos. También de poco riesgo es trabajar en incrementar el factor de recobro. Aproximadamente el 60% de hidrocarburos del volumen original de la roca está disponible para explotar, después de la recuperación primaria y secundaria. Por lo tanto, queda avanzar en la terciaria con el uso de mejoras tecnológicas e inversión en I+D. Actualmente en Chubut la mitad de la producción se extrae por recuperación secundaria y un 10% más o menos por terciaria, pero desde 2007 viene ganando bastante peso por sus buenos resultados.
–¿Y en shaile oil?
–Pasando a actividades más inciertas encontramos la exploración de nuevos yacimientos no convencionales, como los que se están haciendo en Santa Cruz en Palermo Aike. Acá tenemos la roca que se llama D-129 y Aguada Bandera, pero para eso hace falta mucho trabajo de exploración.
–Entonces, este viraje de inversiones hacia Vaca Muerta o hacia Neuquén, ¿no lo ves como algo tan grave?
–Yo creo que lo más importante es que las empresas que mantienen presencia en la cuenca San Jorge estén enfocadas en ese tipo de yacimientos y no en Vaca Muerta. La verdad es que Vaca Muerta es una roca madre de clase mundial. Es un recurso súper competitivo y la rentabilidad de esa inversión es alta. Entonces, como las empresas tienen un recurso finito, económico y humano, obviamente van a tender a alocar el capital en donde tienen mayor retorno. Entonces, si nosotros pretendemos que una empresa que está acá y en Vaca Muerta vuelque toda su inversión acá, estamos pensando con demasiada ilusión.
–¿Y las hay?
– Sí, por ejemplo PECOM, que ahora compró áreas convencionales de YPF. Ellos conformaron un management bien técnico enfocado en la recuperación terciaria, ya lo están haciendo en Brasil. Y, por lo general, este tipo de empresas suelen tener estructuras y organizaciones más flexibles y adaptables porque la gran cuestión de los yacimientos convencionales, dado su alto nivel de desarrollo ya alcanzado, es bajar los costos operativos –el OPEX–. Por lo general, ahí entran a jugar empresas más chicas, con estructuras más cortas y toma de decisión más rápida.
–¿Esa baja en los costos implica menos fuentes de trabajo?
–No, lo que nosotros tenemos que lograr es que la producción se estabilice o aumente para que crezcan los puestos de trabajo. Yo no veo una contradicción entre la reducción de costos y el empleo porque esa reducción es pensar en eficiencia, incorporar tecnología, optimizar procesos, muchas otras variables. No significa reducir el personal.
Creo que hay oportunidades para revertir la tendencia declinante de la producción en Chubut, pero ahí es donde tenemos que estar a la altura de las circunstancias: el Estado provincial, a través del otorgamiento de incentivos, ya sea rebaja de regalías o algún estímulo, y el Estado nacional, que también puede hacer lo propio con reducciones impositivas o alguna otra suerte de incentivos. También desde el sector de los propios trabajadores y de las empresas, buscar esta eficiencia en costos y productividad que hablábamos, y de esa forma no tengo duda que se va a poder dar vuelta esta tendencia que venimos viviendo hace bastante tiempo.
Porque lo cierto es que la baja en la producción de hidrocarburos en Chubut tiene un efecto claro sobre la provincia en general y en Comodoro, como la ciudad más importante de la zona, en particular.
Para la provincia en su conjunto, la actividad hidrocarburífera representa –dependiendo el año– entre un 15 y 20% de sus ingresos fiscales, obtenidos mediante el cobro de regalías que pagan las empresas por la explotación de un recurso provincial, a lo que se suma el cobro de otros impuestos más convencionales como ingresos brutos.
Pero, eso es solamente el impacto directo en las arcas provinciales de la actividad extractiva. Además, el petróleo motoriza muchos puestos de trabajo indirectos: transporte, catering, servicios profesionales como contadores e ingeniería, construcción, etc. Todos son sectores que generan puestos de trabajo y tributan al fisco nacional y provincial y que existen, en muchos casos porque se explotan hidrocarburos en la zona.
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Fuente: Cenital