Recuperación de campos maduros,un buen negocio
Los yacimientos añosos tienen una nueva oportunidad con la tecnología disponible, como la sísmica 3D. Más allá del boom de ciertos bloques shale, hay campos viejos que pueden dar el salto hacia el no convencional.
En los últimos diez años, los hidrocarburos no convencionales pasaron de ser un complemento de la producción de Neuquén a convertirse en el 77% del petróleo y el 70% del gas natural. En buena medida, el movimiento de perforación y producción apunta al shale de Vaca Muerta, pero también hay producción en formaciones de tight.
Sin embargo, los hidrocarburos convencionales, y especialmente aquellos que están en yacimientos maduros -de larga data de explotación-, siguen siendo una parte importante para la producción hidrocarburífera del país. Las compañías líderes tienen bloques de estas características, con la incorporación de mejoras en recuperación secundaria o los proyectos que avanzan en el país de recuperación mejorada o terciaria.
Una desventaja logística para las áreas maduras es que requieren inversiones importantes en infraestructura, en particular en los pozos más viejos. El paso de los años y la corrosión hacen que las líneas sean sensibles a cualquier daño, por lo que la decisión ante una rotura es desembolsar en nuevas piezas o cerrar el pozo.
Los campos maduros siempre fueron zonas altamente exploradas, pero en su época la tecnología arrojaba datos de baja calidad o poco fiables. La sísmica 3D y la reconstrucción de la información original fueron claves para rejuvenecer los yacimientos y volver a encontrar hidrocarburos en gran volumen.
Pese a estos desafíos, las provincias quieren darles un envión a sus campos maduros. Mendoza lo hizo a través del acuerdo Mendoza Activa Hidrocarburos, bajándoles las regalías a aquellos inversores que puedan elevar la producción y generar puestos de trabajo. Recientemente Chubut, la gran escuela de los campos maduros puesto que allí se explotan hace casi 114 años, lanzó el Programa de Promoción para la Industria Hidrocarburífera.
Neuquén presentó un plan enfocado en los campos maduros a través de un proyecto en la legislatura para brindar créditos fiscales a aquellas compañías que inviertan en pozos antiguos, con contratación de pymes e incremento de producción. “La actividad convencional tiene en Neuquén un derrame en pymes y empleo local, entonces a partir de esta situación lo que se trabajó es esta herramienta de reactivación”, dijo Alejandro Monteiro, ministro provincial de Energía y Recursos Naturales, cuando el gobernador Omar Gutiérrez explicó el programa en octubre del 2020.
Por sobre todas las cosas, uno de los desafíos operativos de los campos convencionales es la producción de agua. Más del 90% del fluido que sale es agua de formación, por lo que los equipos de ingenieros de las compañías que tienen campos de estas características han buscado diferentes estrategias para reutilizar esa agua.
La reinyección, un método extendido para la recuperación secundaria, implica que haya un circuito cerrado y continuo de producción, separación y vuelta del agua a la roca. Esto conlleva gastos importantes de energía para las compañías independientes, en tanto que las grandes operadoras autogeneran con su gas o con energía renovable a través de parques eólicos.
En el futuro, la producción de agua se convertirá en uno de los temas de debate más importantes para la industria si es que el convencional quiere otra oportunidad frente a los pozos de shale.
En la Cuenca del Golfo San Jorge hay bloques a los que ya se les daba por finalizada su vida útil, sin embargo Cerro Dragón de Pan American Energy es el mayor productor de petróleo convencional del país y Manantiales Behr de YPF está dando señales pese a tener 90 años de explotación de la mano de la recuperación mejorada de petróleo.
En la Cuenca Neuquina, Loma La Lata es el mayor productor de gas convencional. Pero hace un buen tiempo que la operadora bajo control estatal indaga en la chance de llegar a Vaca Muerta.
Es que más allá de Vaca Muerta, no hay “no convencional” sin “convencional”. Las áreas maduras pueden dar el salto en el momento adecuado.
La ley que el gobierno nacional está pensando para la industria de los hidrocarburos tiene un componente para los convencionales. El planteo en el sector empresario es que existe una gran oportunidad para los campos maduros. Esta ley es de promoción de inversiones para el crudo, que aplicaría ajustes para volver más atractivo al “viejo petróleo”, permitiendo elevar la producción nacional.
El área que opera Pampa Energía les aporta recursos a los dos municipios que lo gestionan. Rincón de los Sauces quiere una reparación histórica con un organismo similar.
Rincón de los Sauces es la localidad cabecera de una de las regiones donde el petróleo y el gas convencional tuvieron su época dorada antes del boom del shale. En Plaza Huincul se realizó el pozo descubridor en 1918 y junto a Cutral Co forman parte de la comarca petrolera de Neuquén.
Estas ciudades neuquinas tienen todo un historial de convivencia con la industria hidrocarburífera.
Después de la pueblada de Cutral Co, hubo diversas medidas para paliar la crisis económica que atravesaba la región. Ese municipio y el de Plaza Huincul formaron, entonces, Ente Autárquico Intermunicipal (ENIM) para gestionar el yacimiento El Mangrullo.
Actualmente está operado por Pampa Energía y las regalías van directo a ese organismo. Recientemente, el gobierno nacional autorizó que las regalías de la producción dentro del Plan Gas vayan al ENIM, despejando así las dudas.
Rincón de los Sauces quiere una reparación histórica por todos los años de explotación de hidrocarburos. Es así que un grupo de referentes políticos, entre ellos el ex intendente y sindicalista petrolero Marcelo Rucci, impulsa la creación de un ente similar y quedarse con las áreas maduras de Aguada Chivato-Aguada Bocaray, actualmente bajo operación de Medanito.
Todas estas áreas comparten que son yacimientos antiguos, de muchos años de explotación y que requieren una mirada distinta para su desarrollo. O incluso, creatividad para poder darles una nueva vida, recuperar producción y generar proyectos nuevos a su alrededor.