La Cámara Minera de San Juan abrió un proceso para crear un instituto de formación técnica inspirado en el modelo aplicado en Vaca Muerta, con el objetivo de preparar trabajadores y proveedores para los estándares operativos que exige la expansión minera provincial.
La iniciativa surge en un momento donde San Juan acumula más de 20 proyectos en distintas etapas y enfrenta un cuello de botella estructural: la oferta de mano de obra capacitada no acompaña la velocidad del crecimiento del sector.
La directora ejecutiva de la Cámara, Sandra Barceló, confirmó que ya iniciaron conversaciones con referentes del instituto neuquino para estudiar su estructura, sus simuladores, sus prácticas y su sistema de seguimiento de egresados. El objetivo es adaptar ese modelo a la minería metálica, donde las operaciones se desarrollan en altura, con procesos industriales complejos y protocolos de seguridad más estrictos.
La dirigente sintetizó la diferencia operativa con una frase que refleja la especificidad del sector: “No es lo mismo cocinar en San Juan que hacerlo a 4.000 metros de altura.”
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La capacitación no apunta solo a trabajadores directos de las compañías mineras. La Cámara busca elevar los estándares de toda la cadena de valor, incluyendo contratistas, logística, mantenimiento, alimentación, transporte, seguridad industrial y servicios especializados.
La profesionalización de proveedores se vuelve crítica en un contexto donde la minería exige competencias técnicas específicas incluso en tareas que, fuera del sector, se consideran generales.
El proyecto se vincula directamente con la implementación de la Ley de Empleo Local Minero, que obliga a las empresas a contratar 80% de mano de obra sanjuanina y 60% de proveedores locales. Barceló advirtió que, sin formación técnica, la ley se vuelve difícil de cumplir y aumenta el riesgo de que las compañías soliciten eximiciones.
La Cámara acompañó el debate legislativo y ahora espera avanzar en la reglamentación para que trabajadores y proveedores puedan alcanzar los estándares que demandará la nueva etapa del cobre.
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La institución también atraviesa un proceso interno de profesionalización. Barceló explicó que la discusión sobre la reforma del estatuto no busca excluir proveedores, sino ordenar roles y adecuar la estructura de la Cámara a los estándares internacionales de gobernanza y compliance que hoy rigen a las empresas mineras.
La mesa de proveedores seguirá siendo un espacio central para trabajar sobre capacitación, estándares y preparación frente a las oportunidades que abrirán los nuevos proyectos.
San Juan ingresa en una fase donde la formación técnica se vuelve decisiva para sostener la expansión del cobre. El instituto aparece como la herramienta que permitirá cumplir la ley, evitar eximiciones y asegurar que la provincia pueda abastecer con talento propio a los proyectos que avanzan.
La competitividad minera dependerá tanto de la infraestructura como de la capacidad de preparar trabajadores y proveedores a la altura de los nuevos estándares.