La balanza energética registró en mayo un superávit de USD 1.543 millones, el valor mensual más alto desde que existen registros oficiales. El resultado se explicó por el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas, junto con una fuerte reducción de las importaciones de combustibles. La energía volvió a ubicarse entre los principales motores del superávit comercial argentino.
Las exportaciones energéticas alcanzaron USD 1.745 millones, con un incremento interanual del 167,1 por ciento impulsado por el aumento de la producción en Vaca Muerta y la mayor disponibilidad de crudo para exportación.
La expansión de la capacidad de transporte y la estabilidad operativa en los principales bloques no convencionales permitieron sostener volúmenes crecientes de ventas externas durante el primer semestre del año.
La reducción de las importaciones de gas natural licuado, gasoil y fuel oil contribuyó al resultado del mes. La menor demanda estacional, la mayor producción local y la optimización de compras externas redujeron la necesidad de abastecimiento internacional, lo que mejoró el saldo energético en un contexto de precios internacionales estables.
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El superávit energético explicó cerca del 44 por ciento del superávit comercial total de mayo, que alcanzó USD 3.504 millones. Las exportaciones argentinas sumaron USD 9.537 millones, con un crecimiento mensual desestacionalizado del 0,6 por ciento y niveles récord para la serie histórica.
El desempeño energético confirma la creciente relevancia del sector dentro del esquema macroeconómico. La combinación de mayor producción petrolera, sustitución de importaciones y ampliación de la infraestructura de evacuación consolidó a la energía como uno de los pilares del ingreso de divisas.
La continuidad de este resultado dependerá de la evolución de la producción en Vaca Muerta, la estabilidad de los precios internacionales y el avance de los proyectos de transporte en ejecución.