Goldman Sachs proyectó que la Reserva Federal mantendrá sin cambios las tasas de interés durante el resto de 2026 y que los primeros recortes llegarían recién en 2027. La entidad también estima que los precios internacionales del petróleo permanecerán elevados durante los próximos meses, aun después del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para normalizar el tránsito en el estrecho de Ormuz.
El banco señaló que la actividad económica y el mercado laboral estadounidense mostraron un desempeño superior al previsto, con creación de empleo sostenida y un crecimiento del consumo por encima del 3% anual.
Según el análisis, la combinación de aranceles, precios altos de la energía, tensiones en Medio Oriente y demanda asociada a la inteligencia artificial sostiene la expansión del gasto. La inflación, en cambio, continuaría desacelerándose y podría acercarse al 2% hacia 2027.
La permanencia de tasas elevadas en Estados Unidos influye sobre el rendimiento de los bonos del Tesoro, referencia para el costo de financiamiento de los países emergentes. En el caso argentino, este efecto se ve atenuado por la mejora reciente en la percepción de riesgo.
El riesgo país descendió a 437 puntos básicos tras la suba en la calificación crediticia otorgada por Standard & Poor’s, que destacó la continuidad del ajuste fiscal, la acumulación de reservas, la desaceleración de la inflación y el crecimiento económico. La reducción del riesgo país contribuye a disminuir el costo de financiamiento y acerca al país a una eventual normalización del acceso a los mercados internacionales.
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En paralelo, Goldman Sachs considera que el precio del petróleo se mantendrá firme debido a factores estructurales. Los inventarios globales de crudo se redujeron en los últimos meses y los niveles de reserva de combustibles refinados, como diésel y combustible para aviación, se encuentran por debajo de los promedios recientes.
Aunque el acuerdo entre Washington y Teherán impulsó una baja temporal del barril por debajo de los 85 dólares, el banco estima que la recuperación plena del flujo en Ormuz demandará tiempo y que varios países podrían incrementar sus reservas estratégicas ante el riesgo de nuevas interrupciones.
Para la Argentina, un petróleo más caro representa un incentivo para las exportaciones energéticas. El aumento de las ventas externas de crudo se consolidó como uno de los principales componentes del superávit comercial y como un factor relevante para sostener el equilibrio de la balanza de pagos.
En este contexto, mientras la demora en la baja de tasas en Estados Unidos puede limitar el acceso al financiamiento internacional, la perspectiva de precios elevados para la energía aparece como un elemento favorable para las cuentas externas.