La Resolución 247/2026 introdujo un mecanismo que modifica de manera directa la operatoria del comercio intrazona: la Declaración de Origen MERCOSUR emitida por el propio productor o exportador, sin certificación previa del Estado.
El instrumento, que se genera en la plataforma TAD y funciona como declaración jurada, reemplaza el esquema tradicional basado en entidades certificadoras y traslada la responsabilidad documental al operador económico. Para el sector energético —que depende de cadenas de suministro regionales y cronogramas de obra críticos— el impacto es inmediato.
La norma se enmarca en el Régimen de Origen MERCOSUR actualizado por la Decisión 5/2023 del Consejo del Mercado Común, que impulsa un modelo de autocertificación con control posterior. En este esquema, el productor o exportador argentino acredita que la mercadería cumple los criterios de origen del ACE 18 y obtiene la preferencia arancelaria sin esperar validaciones previas.
La declaración debe emitirse dentro de los 180 días desde la factura comercial y tiene una vigencia de 12 meses, mientras que la documentación respaldatoria —costos, materiales, procesos, contratos de tercerización— debe conservarse por cinco años.
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Para las importaciones de insumos y equipos energéticos provenientes del MERCOSUR, el cambio reduce tiempos y elimina cuellos de botella administrativos. Válvulas, bombas, tableros eléctricos, estructuras metálicas, componentes para plantas de tratamiento, piezas para gasoductos y equipamiento industrial ingresan con mayor agilidad, asegurando la preferencia arancelaria y evitando demoras que suelen afectar obras de infraestructura.
La simplificación documental acelera la logística de proyectos como gasoductos troncales, plantas de licuefacción, ampliaciones de refinerías, parques eólicos y obras de transmisión eléctrica.
El impacto es igualmente relevante para las exportaciones energéticas argentinas. La Declaración de Origen permite que fabricantes locales acrediten origen sin depender de certificaciones externas, fortaleciendo su competitividad en Brasil, Uruguay y Paraguay.
Equipos eléctricos, estructuras, válvulas, bombas y componentes industriales pueden salir del país con menor burocracia y mayor previsibilidad, siempre que el exportador mantenga una trazabilidad exhaustiva de materiales y procesos.
La Dirección de Importaciones conserva facultades de fiscalización posterior y puede requerir documentación o aplicar sanciones ante inconsistencias.
La nueva modalidad consolida un esquema donde la agilidad operativa convive con una mayor responsabilidad documental del operador. Para el sector energético, que combina producción local con insumos regionales y cronogramas ajustados, la Declaración de Origen MERCOSUR se convierte en una herramienta que facilita el comercio intrazona, reduce costos y moderniza la operatoria exportadora e importadora, sin perder capacidad de control estatal.