La actividad no convencional en Vaca Muerta elevará el consumo anual de arena a 9 millones de toneladas hacia 2028, frente a las 7 millones actuales, según datos del sector. El aumento implica incorporar 2 millones de toneladas adicionales en un esquema logístico que ya opera al límite de capacidad.
La arena es el insumo de mayor volumen en las operaciones de fractura. El crecimiento previsto equivale a 300.000 viajes de camión por año, lo que representa un flujo diario superior a 800 unidades destinadas exclusivamente al abastecimiento de los yacimientos neuquinos.
El suministro se concentra en arenas provenientes de Entre Ríos, que recorren alrededor de 1.200 kilómetros hasta los centros de acopio y plantas de tratamiento en la cuenca. Evaluaciones técnicas realizadas por operadoras, entre ellas YPF, mostraron que la arena entrerriana presenta un rendimiento superior al de arenas de cercanía, lo que explica la continuidad del esquema de transporte de larga distancia.
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El sistema actual depende casi por completo del transporte carretero. El ferrocarril opera con capacidad limitada y no absorbe el volumen requerido, mientras que los corredores viales comparten tránsito con cargas de otros sectores productivos.
La combinación de mayor actividad de fractura, ampliación de plantas de tratamiento y crecimiento del movimiento de equipos incrementa la presión sobre rutas nacionales y provinciales.
En el sector se analizan alternativas para diversificar el transporte, como el uso de corredores fluviales, ampliación de centros de acopio y mejoras en la infraestructura ferroviaria. Hasta el momento no existen proyectos de escala que modifiquen el esquema dominante en el corto plazo.
El aumento de la demanda de arena se incorpora como un factor operativo central para sostener el ritmo de desarrollo del shale y evitar que la logística limite la actividad en la cuenca.