Los líquidos del gas obtenidos en Vaca Muerta se perfilan como una nueva fuente de divisas para la Argentina, con un potencial exportador superior a US$ 2.000 millones anuales. La estimación fue presentada por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, en un encuentro con YPF, TGS, compradores regionales y funcionarios nacionales.
Actualmente, el país exporta 1,6 millones de toneladas de GLP por año, lo que en 2025 generó unos US$ 700 millones. De concretarse los proyectos previstos, la producción podría alcanzar 4,8 millones de toneladas en 2030 y dejar un excedente exportable de entre 3 y 3,4 millones de toneladas.
Uno de los desarrollos más relevantes corresponde a Compañía Mega (YPF, Petrobras y Dow), que ingresó al RIGI con una primera etapa de US$ 365 millones dentro de un programa que podría llegar a US$ 650 millones. La ampliación permitirá elevar la capacidad de procesamiento de 4.800 a 7.200 toneladas diarias.
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La iniciativa de mayor escala es la de Transportadora de Gas del Sur (TGS), con una inversión superior a US$ 3.000 millones y un plazo de ejecución de 45 meses. El complejo conectará la producción de Tratayén (Neuquén) con General Cerri y Bahía Blanca, con capacidad para procesar hasta 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos C3+. Según su CEO, Oscar Sardi, cerca del 85% corresponderá a propano y butano, lo que permitiría exportaciones por unos US$ 1.200 millones anuales.
El mapa de proyectos podría ampliarse con una tercera iniciativa en Río Negro, asociada al desarrollo del GNL, que permitiría recuperar propano, butano y gasolina natural en el Golfo San Matías.
La demanda internacional aparece como un factor decisivo. Brasil ya importa el 49% de su GLP desde Argentina, mientras que Chile e India incrementan sus compras. Según Julio Faldin (Argus), el 60% de la demanda global está concentrada en Asia-Pacífico, región que definió como “el imán del mundo”. Proyecciones de YPF estiman que el país podría ubicarse en el séptimo puesto mundial hacia 2031.