Argentina enfrenta una prueba decisiva para transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones de GNL a gran escala. Dos megaproyectos —Argentina LNG y Southern Energy S.A. (SESA)— negocian en simultáneo paquetes de financiamiento internacional que, en conjunto, rondan los US$17.000 millones.
El primero, Argentina LNG, está liderado por YPF (36%), Eni (32%) y XRG/ADNOC (32%). El consorcio presentó ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un plan con una inversión total estimada de US$51.000 millones a lo largo de su vida útil.
La propuesta contempla transportar gas desde Neuquén hasta Río Negro y licuarlo en dos unidades flotantes (FLNG) con capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales, escalables a 18 millones hacia 2031 en el Golfo San Matías.
La estimación oficial de ingresos por exportación es de US$10.000 millones al año durante 20 años, con unos 8.000 empleos directos en operación. Para la primera etapa se requieren US$15.500 millones, y según el presidente de YPF, Horacio Marín, 47 bancos presentaron ofertas equivalentes a 2,4 veces lo solicitado.
Por su parte, SESA está integrada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). Su objetivo es exportar GNL a partir de 2027 desde dos buques licuefactores en el Golfo San Matías, con una inversión total superior a US$15.000 millones.
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El proyecto está más cerca de la línea de meta: según Bloomberg Línea, la sociedad está a punto de cerrar un paquete de US$900 millones en deuda a través del San Matías Pipeline, con aporte adicional de US$400 millones en capital propio.
La diferencia entre ambos proyectos es de escala: mientras SESA avanza con un financiamiento inicial más acotado, Argentina LNG enfrenta el desafío de conseguir hasta US$16.000 millones de deuda, lo que exige repartir riesgo entre numerosos bancos y posiblemente sumar organismos multilaterales.
El éxito de SESA servirá como referencia para Argentina LNG: costo del crédito, plazos de repago, garantías exigidas y número de bancos necesarios para repartir la exposición.
La apuesta por el GNL argentino marca un punto de inflexión: hasta ahora, la expansión de Vaca Muerta se financió con caja propia y deuda corporativa. Exportar GNL exige otro orden de magnitud de capital y estabilidad contractual, que el RIGI busca garantizar.